¿Qué son?
Las gnosias son la capacidad de elaborar, interpretar y asignar un significado a la información captada por los distintos sentidos del ser humano. Según Portellano (2005):
El conocimiento perceptivo del mundo se inicia en la entrada de información a través de los receptores sensoriales. Diversas estructuras (…) registran y codifican los diferentes estímulos táctiles, espaciales, auditivos, olfatorios, gustativos o visuales que continuamente acceden al sistema nervioso. Sin embargo el proceso de reconocimiento de los estímulos que conforman nuestra realidad no es únicamente sensorial, sino gnósico, ya que es necesario que los estímulos que identificamos inicialmente de modo fragmentado sean integrados para poderles atribuir significado.
Es decir, la información que recibimos a través de nuestros sentidos debe ser reconocida e interpretada para dotarla de significado.
PROCESO
El proceso de las gnosias se divide en cuatro partes diferenciadas:
- Recepción. El estímulo externo es registrado a través de los receptores sensoriales (oído, ojo, nariz, piel, papilas gustativas). Estos convierten la expresión física del estímulo (sonido, luz, olfato, calor, presión, gusto) en señales eléctricas que van a las áreas de procesamiento primarias (donde se «lee» la información sin interpretación) del sistema nervioso central.
- Reconocimiento. La información ya recogida, pasa a las áreas de procesamiento secundaria que se encargan del reconocimiento de los estímulos.
- Asociación. En este momento, pueden asociarse estímulos provenientes de varios sentidos (la comida se puede ver y oler y se conecta al mismo concepto), pero también se relaciona con datos almacenados previamente en la memoria, con el estado emocional o incluso con experiencias pasadas (si sabes qué es un garbanzo, aunque veas una receta nueva, lo reconocerás y lo asociarás con su sabor previamente almacenado).
- Percepción. Finalmente, se produce la identificación consciente.
TIPOS
Existen tantas gnosias como sentidos tenemos, pero además, se reconocen otras denominadas gnosias complejas, donde intervienen más de un receptor sensorial.
GNOSIAS SIMPLES
- Gnosias auditivas. Capacidad de reconocer el sonido, el ruido, la música, el habla, etc. y atribuirle significado.
- Gnosias visuales sencillas. Capacidad de reconocer información a través de los ojos: especialmente el color. Información como la forma o el reconocimiento de caras, se consideran complejas por incorporación de otros analizadores.
- Gnosias táctiles sencillas. Capacidad de identificar, a través del tacto, objetos, texturas, temperaturas, etc.
- Gnosias olfativas. Capacidad de reconocer los olores.
- Gnosias gustativas. Capacidad de identificar, mediante las papilas gustativas, diferentes sabores.
GNOSIAS COMPLEJAS
- Gnosias visuo-espaciales. Reconocimiento de colores, formas geométricas, planos, rostros, orientación espacial y distancias, entre otros. Nuestra anatomía biocular (dos ojos) permite obtener una imagen en tres dimensiones, incorporando el concepto de espacio a la interpretación de la información.
- Gnosias táctiles complejas. Para este proceso se necesita tanto las gnosias sencillas como la actividad muscular de los dedos y la información relativa a nuestro propio cuerpo (propiocepción), de manera que tenemos que ser conscientes de la extensión de nuestro dedo para saber en qué momento comienza el objeto que estamos tocando.
- Somatognosia: esquema corporal. Conocimiento y reconocimiento de las diferentes partes del cuerpo y de su posición en el espacio. Es un proceso gradual donde se van incorporando o excluyendo gnosias de diversos tipos. Supone la organización de las gnosias relativas a la propiocepción, al equilibrio (táctiles, visuo-espaciales), a la visión, etc. El esquema corporal varía según la zona y por tanto, las gnosias son diferentes según el área. La percepción de los dedos no es la misma que la de la espalda, por ejemplo.
¿Qué áreas del cerebro se activan?
Las áreas cerebrales que se activan en las gnosias son aquellas que registran e interpretan la información perceptiva, es decir, las áreas asociadas a la visión, el olfato, el gusto, el tacto y la audición.

Los ojos, los oídos o la piel son receptores sensoriales de los estímulos externos. Estos receptores transforman la señal en impulsos eléctricos que mandan a sus respectivas cortezas primarias, donde se reconoce la información, tras esto se enviará a las áreas de asociación donde todas las características del objeto se aunarán para conformar significado. Además, se asociará con experiencias pasadas, con objetos similares ya conocidos, con emociones que nos evocaron anteriormente situaciones parecidas…
GNOSIAS VISUALES

En las gnosias visuo-espaciales, la información se asocia con la recibida del lóbulo parietal (información espacial), de ahí que el área de asociación parietoccipitotemporal sea tan importante: el lóbulo occipital proporciona la información visual; el lóbulo parietal, la espacial, y el lóbulo temporal, la memoria episódica (de los acontecimientos) y semántica (del conocimiento), dotando a los estímulos de significado, proceso denominado como percepción.
GNOSIAS AUDITIVAS.

GNOSIAS TÁCTILES

El sistema somatosensorial procesa información acerca del tacto, la posición, el dolor y la temperatura, de ahí que se localice en el lóbulo parietal, íntimamente ligado con lo espacial, y que esté próximo a las cortezas motoras.
Tanto el olor como el sabor se procesan de manera distinta, situándose, cerebralmente, en capas subcorticales (por debajo de la corteza) y próximos a la amígdala, centro de las emociones.
¿Cómo trabajar las gnosias?
Las gnosias necesitan reforzamiento sensorial, es decir, los aprendizajes previos son los que van determinando la interpretación de lo que vemos, oímos, tocamos… Por ejemplo, si escuchamos una nueva canción, se produce un reforzamiento auditivo ya que, debido a los aprendizaje previos, distinguimos la música del ruido. Cuando volvamos a escucharla, la reconoceremos porque se habrá formado una gnosia auditiva.
Ese reforzamiento sensorial es lo que hace que se consolide (pase a la memoria a largo plazo) y es mayor cuanto más estímulos tengamos y más variados sean, sobre todo si es de manera simultánea. Es decir, si vemos una figura geométrica, trabajaremos las gnosias visuales. El primer día diferenciaremos entre cuadrado y triángulo. El segundo día, reconoceremos otro cuadrado distinto, reforzando el concepto. El tercero, sabremos detectar la forma en objetos cotidianos (un armario). Y si además de esto, hubiéramos tocado un cuadrado (una pieza de madera, por ejemplo), aumentaríamos la información, incorporando gnosias visuo-espaciales y táctiles y, por tanto, aceleraría el aprendizaje y/o aumentaría nuestra capacidad de análisis perceptivo.
La importancia del desarrollo de las gnosias en los primeros años de vida es esencial, ya que serán la base de los aprendizajes futuros.

GNOSIAS AUDITIVAS:
- Distinguir sonidos habituales: de animales, del día a día (ruidos de la casa, del colegio), de los medios de transporte, de las estaciones (asociadas a viento, lluvia, etc.).
- Distinguir la intensidad: fuerte, suave.
- Distinguir el timbre: diferentes instrumentos.
- Distinguir la duración: largo, corto.
GNOSIAS VISUALES:
- Distinguir formas geométricas: mediante imágenes, puzzles, reconocimiento en objetos cotidianos, etc.
- Colorear siguiendo un modelo dado: se fijará en la selección de los colores.
- Detectar qué objetos son iguales, dentro de una batería de imágenes.
- Completar la imagen, dibujarla, colorearla, en simetría o centrándose en algunas partes concretas.
- Detectar un color concreto, dentro de una batería de colores.
- Distinguir qué objeto está delante o detrás, arriba o abajo, etc. (para gnosias visuo-espaciales).
- Asociar imágenes de partes de la cara con la persona a la que corresponde (relacionado con las somatognosias)
GNOSIAS TÁCTILES
- Distinguir diferentes texturas: áspero, suave, duro, blando, etc.
- Reconocer formas geométricas sin apoyo visual, mediante bloques o puzzles.
- Asociar imágenes de partes de la cara con la persona a la que corresponde (relacionado con las somatognosias)
Bibliografía
- Ciccarelli, A. & Chomnalez, M. (2015). Gnosias y praxias. En Las bases biológicas del aprendizaje (259-316). Buenos Aires: Facultad de Filosofía y Letras Universidad de Buenos Aires.
- Portellano, J. A. (2005a). Cómo desarrollar la inteligencia y las funciones ejecutivas. Madrid: EOS.
- Portellano, J. A. (2005b). Introducción a la Neuropsicología. Madrid: McGraw Hill.
- Smith, E. & Kosslyn, S. (2008). Procesos cognitivos: modelos y bases neurales. Pearson Educación.
- Sousa, D. (2019). Cómo aprende el cerebro. Barcelona: Ediciones Obelisco.
- Tallís, J., & Soprano, A. M. (1991). Neuropediatría, neuropsicología y aprendizaje. Ed. Nueva Visión.





