¿Qué son?
Según Tallis J y Soprano M (1991), «Las praxias son un sistema de movimientos coordinados en función de un resultado o de una intención» Es decir, cualquier habilidad motora aprendida (adquirida) y planificada, con una finalidad y que, por repetición, termina por automatizarse.
Cada vez que andamos, comemos, nos vestimos o realizamos cualquier actividad que implique una coordinación motora, estamos desarrollando esta habilidad. Además, no sólo implica conocer el movimiento sino la información que necesitamos para llevarla a cabo: en qué orden se realizan los movimientos, qué objetos necesitamos y con qué finalidad, cómo se utilizan esos objetos, etc.
PROCESO
El proceso de las praxias se divide en tres partes diferenciadas:
- Planificación: intención y estructuración de la acción.
- Programación: organización de los movimientos necesarios.
- Ejecución: realización.
Las praxias implican la recepción, a través de los sentidos, e interpretación de la información (percepción), sobre todo, la del espacio externo, pero también la de nuestro propio cuerpo, lo que se conoce como propiocepción.
TIPOS
Se clasifican en cuatro tipos:
- Praxias ideomotoras. Capacidad de realizar un gesto o movimiento sencillo, de manera intencionada, ante una petición verbal o imitación. Por ejemplo: responder un saludo (gestualmente), imitar una acción, poner cara de sorpresa… En este grupo se incluyen las praxias faciales (capacidad de realizar voluntariamente movimientos o gestos con diferentes partes de la cara).
- Praxias ideatorias. Capacidad de poner en marcha secuencias de gestos y el uso de objetos. Conlleva el saber para qué se usa el objeto, cómo cogerlo y el proceso para hacerlo (levanto el brazo, abro la mano, cierro la mano rodeando con los dedos el objeto, bajo el brazo…). Por ejemplo: coger un vaso de agua, abrir una puerta, cambiar de canal…
- Praxias visoconstructivas. Capacidad de planificar y realizar los movimientos necesarios para copiar un modelo, modelar o construir. Por ejemplo: dibujar, modelar plastilina, construir con bloques, hacer una receta…
¿Qué áreas del cerebro se activan?
Las áreas principales que intervienen en los movimientos son las del lóbulo parietal, encargado de la percepción espacial; el lóbulo frontal (corteza prefrontal, motora y premotora), como zona de control y movimiento, y los ganglios basales y el cerebelo, que son los encargados de registrar los movimientos automatizados.

Praxias ideomotoras.
La corteza sensoriomotora primaria es la que se encarga de planificar los movimientos y los ganglios basales y el cerebelo están principalmente implicados en la ejecución de acciones automáticas, preaprendidas. La información pasa al tronco encefálico y de ahí a la médula espinal, que será la que envíe las órdenes a los músculos y los huesos para ejecutar el movimiento.

Cuando saludamos, la región occipital se activa, pues es la encargada de registrar la información visual, ésta se conecta con la corteza motora primaria, que será la que programe el movimiento. Ya que es una acción preaprendida, los ganglios basales y el cerebelo se activan para comunicar, a través del tronco encefálico y la médula espinal (movimiento automatizado), que el brazo se levanta y se mueve de un lado a otro.
Por otra parte, cuando se hace un movimiento nuevo, necesitamos la corteza prefrontal, que es la encargada de regular la atención, el control y revisión del proceso; la corteza premotora, encargada del movimiento y la corteza parietal posterior que nos da información sobre el espacio.

Praxias ideatorias y visoconstructivas
Existe un circuito parietofrontal que integra información sensoriomotora específica, y cuya función es la de transformar la información sensorial en información necesaria para el movimiento. Conecta, por tanto, la corteza frontal, reguladora de la atención y el control y la corteza parietal superior, que comprende múltiples áreas que están implicadas en el análisis de la información sensorial (información visual, auditiva, vestibular, somatosensorial, etc.).

Cuando quiero coger un vaso, mi cerebro calcula la forma, el color, el tamaño del vaso, pero también calcula la distancia de mi mano a él, la altura de la mesa sobre la que está apoyado, y toma consciencia de la posición de mi brazo y de cómo debe extenderse para cogerlo. Esta información visoespacial es registrada en el área de integración parietoccipital y se conecta a la corteza prefrontal, que será la que planifique e inicie el movimiento, enviando la información a la corteza motora.
¿Cómo trabajar las praxias?
Como se ha comentado anteriormente, las praxias requieren de la información necesaria para realizar el movimiento, pero también la del entorno (reconocerla e interpretarla). De nada serviría ver un vaso si no sabemos que es para beber y, por tanto, no sabemos utilizarlo. Además, estas acciones se planifican y programan, a nivel cerebral. Por tanto, para aprender a realizar una acción, podemos dividirla en diferentes pasos que nos ayuden a automatizar las distintos movimientos.

Por ejemplo, vestirse es una praxia ideatoria, y para aprenderla podemos dividirla en distintos pasos: primero nos ponemos la ropa interior, luego la camiseta y después los pantalones. Cada acción, a sus vez, puede subdividirse en instrucciones: para ponernos la camiseta la cogemos por la parte inferior e introducimos la cabeza por la abertura más grande, una vez esté apoyada en los hombros, pasamos un brazo por su correspondiente orificio, etc.
Este proceso de división en la adquisición de las praxias es fundamental para que el cerebro vaya aprendiendo a planificar, por tanto, no solo ayuda en la ejecución de la praxia en sí, sino en el desarrollo de la capacidad del niño para estructurar su pensamiento. Por otra parte, es muy importante repetir las instrucciones siempre de la misma manera, pues será la mejor forma de automatizar la acción.
PRAXIAS IDEOMOTORAS: responder un saludo (gestualmente), imitar una acción, poner cara de sorpresa, hacer un gesto para pedir silencio, apagar un vela, utilizar una pajita, toser…
- Gesticular con la cara: sacar la lengua, soplar, imitar, representar emociones, etc. Dentro de las praxias faciales, toman gran importancia las del aparato bucofonador, por su relación con el lenguaje; para ello se pueden emplear los cuentos como elemento motivador para la realización de gestos, sonidos e imitaciones. Los tres cerditos permite realizar ejercicios de soplo, por ejemplo.
- Aprender a interpretar emociones: reconocer el miedo, la sorpresa, la alegría, etc. Se puede trabajar entre compañeros o con material visual (tarjetas, guiñoles, cuentos).
- Aprender las normas sociales: si no sabemos que mover la mano es saludar, no podemos responder ante esa acción, por ello los pictogramas nos ayudan a aprender y a interpretar ciertas normas sociales.
PRAXIAS IDEATORIAS: coger un vaso de agua, abrir una puerta, cambiar de canal, lavarse los dientes, peinarse, clavar un clavo, mezclar el azúcar en la leche, vestirse y desvestirse, coser…
- Vestirse y desvestirse: dividiendo la acción y mediante instrucciones. Se puede apoyar con imágenes, los pictogramas son un buen método para memorizar el proceso. Por otro lado, es necesario conocer la relación que existe entre la estación y la ropa que empleamos, recordar eso mediante rutinas temporales ayudará a saber interpretar la información necesaria para la praxia.
- Abotonar y desabotonar: aunque puede considerarse dentro de la anterior, supone un reto más difícil en los niños pequeños, debido a su poco desarrollada motricidad fina (movilidad y coordinación de los dedos). Una manera de desarrollar esta habilidad es mediante el juego simbólico con muñecas o peluches, vistiendo y desvistiendo a los juguetes. Igualmente puede trabajarse el peinar.
PRAXIAS VISOCONSTRUCTIVAS: dibujar, modelar plastilina, construir con bloques, hacer una receta…
- Realizar puzzles: estos juegos permiten realizar varias funciones cognitivas, el modo de emplearlos será lo que lo determine. Se trabaja la planificación, la habilidades visoespaciales, la atención…
- Modelar: con plastilina, arcilla, con papel, etc.
- Realizar laberintos: permite, además, trabajar la atención sostenido, la velocidad de procesamiento y la planificación.
- Completar un dibujo: ayuda, además, a focalizar la atención, trabajar la memoria visual, las habilidades visoespaciales y la planificación.
- Construir con bloques: como el resto de praxias visocontructivas, favorece la programación de acciones y, sobre todo, la percepción visoespacial.
Bibliografía
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