¿Qué es?
La orientación es el conocimiento de la situación presente en el tiempo, del lugar y de la identidad personal. Es el resultado de la combinación de múltiples funciones cognitivas que incluyen lenguaje, memoria, percepción del paso del tiempo, atención y funciones ejecutivas.
TIPOS
Se clasifican en tres tipos:
- Orientación espacial. Capacidad de integrar información relativa al lugar: dónde estamos, de dónde venimos, a dónde vamos. Está muy relacionada con las habilidades visoespaciales y, por tanto, con las gnosias visuales y visuo-espaciales y es básica en las praxias visoconstructivas.
- Orientación temporal. Capacidad de integrar información relativa a diferentes episodios y hechos y situarlos cronológicamente en el tiempo. Todo lo relacionado con la fecha, el día, las horas, los acontecimientos importantes, etc. Íntimamente ligado con la memoria episódica y es básica en algunas funciones ejecutivas como la planificación.
- Orientación personal. Capacidad de incorporar y analizar información relativa a la identidad personal, a la propia historia: la edad, los estudios, la dirección de casa, el árbol genealógico, etc. Muy relacionado con la memoria episódica por su relación con la orientación temporal.
¿Qué áreas del cerebro se activan?
Las red principal en la orientación es la parietofrontal y las áreas que se activan son el lóbulo parietal, encargado de lo relativo al espacio, el lóbulo frontal , como controlador de los movimientos y las acciones, y el lóbulo temporal, almacén de la memoria, donde se registra la dimensión espacial y temporal. Aunque en todas las funciones cognitivas se requiere de ambos hemisferios, la mayoría de las áreas activas para la orientación se encuentran en el hemisferio no dominante (el derecho en el caso de ser diestro y viceversa).

Orientación espacial
El área del lóbulo parietal inferior, encargada de procesar la imagen corporal y la percepción espacial, se conecta con el lóbulo frontal ventrolateral, encargado de mantener la información visual y espacial mientras la necesitamos para realizar una acción (agenda visoespacial de la memoria de trabajo), y con el hipocampo (región medial del lóbulo temporal), que almacenan la información espacial.

Es decir, se percibe nuestro cuerpo y el espacio a nuestro alrededor mediante la información visual (registrada en el lóbulo occipital), que se integra en el lóbulo parietal con la información espacial. Ésta se conecta con la memoria (lóbulo temporal), que nos permite reconocer qué son los objetos que vemos, y también con el lóbulo frontal, donde se almacena por un corto período de tiempo (el necesario para ejecutar alguna acción, por ejemplo, movernos por el espacio). Cuando ya sabemos qué vemos, qué volumen tiene, a qué distancia está y cómo está nuestro cuerpo en ese espacio, podremos movernos por él o no.
Orientación temporal
Gana especial relevancia el lóbulo temporal, en su parte interna, concretamente en el hipocampo, donde se almacena la información temporal, básica en la memoria episódica.
Orientación personal
También conocida como orientación autopsíquica. Al igual que en la orientación espacial, las áreas más importante son el lóbulo parietal, por su activación en la conciencia corporal y su relación con el espacio (de nuestro cuerpo con respecto al entorno y entre las partes del mismo) y el lóbulo temporal, para la memoria episódica (nuestro conocimiento acerca de nuestros hechos pasados).
¿Cómo trabajar la orientación?
Como se ha descrito en varias ocasiones, la orientación es una función que depende, en gran medida, de la memoria. Si no tenemos almacenados nuestros datos personales, no podemos estar orientados autopsíquicamente, si no sabemos qué objetos tenemos a nuestro alrededor y somos conscientes de nuestro cuerpo, no podemos orientarnos espacialmente y si no conocemos las medidas de tiempo, no sabemos lo que es un mes o una hora, no podremos orientarnos temporalmente.
El desarrollo de la orientación toma especial relevancia en los primeros años de vida; al igual que las praxias y las gnosias, asentarán las bases de los aprendizajes futuros. La orientación temporal se afianza a los 6 -7 años, la espacial se consolida más tarde, ya que el control y la concepción corporal (propiocepción) no se afianzan hasta los 12, debido a los cambios que se desarrollan corporalmente.
La orientación espacial es de vital importancia para el proceso de lectura y escritura, así como para el cálculo. La percepción espacial nos ayuda a situar las letras cuando escribimos: en los primeros años, para la ejecución de la propia letra y, más tarde, para la estructuración de los textos en el papel. Trabajar la escritura con cuadrícula, al menos, hasta los 12 años es fundamental para desarrollar al máximo el proceso escritor, ya que ayuda a la niña o al niño a orientarse en el papel, con mayor facilidad.
En cuanto a su relación con el cálculo, está muy ligada a la imagen mental que tenemos de los números. El valor posicional (unidades, decenas, centenas, etc.) no es más que una representación espacial de los números que relaciona un símbolo con una cantidad dependiendo de su posición en la escritura: no vale igual el número 1 en 123 que en 51. En el primero, el 1 colocado en tercera posición desde la derecha, implica que hay 100 unidades, mientras que en el 51, nos indica que hay una unidad. Trabajar la cantidad con material manipulativo durante la etapa de primaria será básico para una buena adquisición del concepto número.

ORIENTACIÓN ESPACIAL:
- Laberintos y puzzles: cualquier juego relacionado con el espacio necesitará del desarrollo de la orientación para tomar referencia de las piezas o las partes, la relación entre ellas y con respecto a nosotros.
- Observar imágenes detectando qué está delante y qué está detrás, derecha, izquierda, etc.
- Juegos de orientación: guiarse con un mapa y realizar el recorrido que éste te indica, siguiendo pistas, resolviendo retos, etc.
- Incorporar objetos a los espacios: colocar los objetos que correspondan con los lugares donde se usan (relacionado con profesiones o con partes de la casa, por ejemplo).
- Videojuegos: en general, los videojuegos con escenarios realistas o plataformas son una buena herramienta para desarrollar la orientación espacial.
ORIENTACIÓN TEMPORAL
- Determinar la fecha: para tomar conciencia es necesario trabajar la memoria, por lo que una rutina temporal la consolidará. Recordar cada día la fecha, el día de la semana, el mes, el año, la estación. Qué día fue ayer y cual será mañana, ayudan a situarlo cronológicamente, al igual que con el mes o las estaciones previas y posteriores. En los primeros años, cuando se está afianzando esta destreza, un modo de trabajarlo es relacionar los días de la semana con actividades (los lunes voy a danza, los martes tengo música, etc. )
- Secuenciar el día: al principio, los niños se orientan por actividades, por lo que es bueno trabajar en base a un horario o secuencia: primero nos lavamos las manos, luego comemos, luego dormimos la siesta…
- Jugar con el tiempo: a los 6 años se comenzará a tomar conciencia de las medidas del tiempo, por lo que se introducen las horas analógicas. Por su carácter espacial, se pueden establecer juegos de memoria (memory cards) con las distintas disposiciones de las agujas.
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