Memoria

¿Qué es?

La memoria es la capacidad de adquisición, codificación, almacenamiento y recuperación de información. Según Facchinetti (2015):

Cuando nos referimos a los procesos de aprendizaje y memoria es muy complicado intentar estudiarlos por separado. El aprendizaje se define como un cambio de conducta, relativamente permanente, que se produce como resultado de la experiencia. Todo aprendizaje implica almacenamiento de información (memoria a largo plazo) y toda memoria implica adquisición de información. La memoria a largo plazo es la representación interna de la información adquirida a través del aprendizaje. (p. 207)

El proceso es tan complejo que está relacionado con numerosas funciones cognitivas. Las gnosias, las praxias y la orientación serán los procesos básicos de adquisición de la información del ambiente o de patrones motores, el lenguaje supone la vía de adquisición de la información verbal y está implicado en la codificación, y la atención, es la función imprescindible para que se produzca el almacenamiento.

Clasificación y tipos de memoria

Memoria a largo plazo (MLP)

Es la capacidad de retener información durante períodos largos de tiempo o de manera permanente. También se refiere a la capacidad de recuperar información después de haberse concentrado en una tarea distinta. Es un almacén, teóricamente, ilimitado.

Memoria explícita o declarativa.

Capacidad para almacenar y recuperar información relativa a experiencias, hechos o acontecimientos adquiridos a través del aprendizaje, de manera consciente. La memoria explícita tiene que ver con el «qué». Se distinguen:

  • La memoria semántica (de hechos) que es la de los conocimientos generales del mundo que nos rodea.
  • La memoria episódica (de eventos) que es la que almacena los recuerdos (retrospectiva la que se refiere al pasado y prospectiva la que tiene que ver con planes futuros).

Memoria implícita o no declarativa.

Capacidad para almacenar y recuperar información de manera inconsciente, sin darnos cuenta. Tiene que ver con el «cómo». Se distinguen varios tipos:

  • El priming, es la memoria incidental. Se refiere a la identificación rápida y fácil de un estímulo si se ha presentado uno parecido de manera previa. Por ejemplo, si se muestran imágenes de animales sin intención de ser memorizadas y después en una tarea posterior se pide que se nombren animales, se nombrarán los que han sido visto con anterioridad.
  • La memoria procedimental, es la encargada de la consolidación de las habilidades motoras y cognitivas, es decir, de las destrezas.
  • La memoria emocional, es la que permite el almacenamiento de respuestas emocionales. Recordamos las emociones intensas porque, generalmente, las revisamos y recordamos con frecuencia. Además, es más fácil recuperar memorias que coinciden con nuestro estado de ánimo actual (congruencia del estado de ánimo con la memoria).
  • Condicionamiento clásico, donde toma importancia el aprendizaje no asociativo, realizado mediante habituación (disminución de la respuesta ante estímulos repetidos), esto nos permite hacer cosas sin prestar atención, y mediante sensibilización (incremento de la respuesta ante estímulos repetidos), que nos enseña a tener miedo de los peligros. El aprendizaje asociativo tienen una estrecha relación con la memoria emocional.

Memoria a corto plazo (MCP)

Proceso de retención de la información durante un breve tiempo, que va desde algunas décimas de segundo hasta varios minutos. Para poder procesar perceptivamente la información, debe codificarse sensorialmente y ser memorizada, por lo que incluso en el proceso inicial de percepción, entra en juego la memoria. Es un almacén limitado.

Memoria sensorial

Registro inicial de la información a través de los receptores sensoriales.

  • Icónica. Registra la información visual. El límite está en cuatro o cinco elementos.
  • Eoica. Registra la información auditiva.
  • Háptica. Registra la información táctil o somatosensorial.
  • Olfativa. Registra la información relativa a los olores.
  • Gustativa. Registra la información relativa a los sabores.

Memoria a corto plazo

Capacidad de retención y almacenamiento con una duración de varios segundos. Permite la integración de la información sensorial multimodal del estímulo. De toda la información que nos llega a través de los receptores sensoriales, no toda es procesada de manera consciente, la que sí lo es, es almacenada en la memoria a corto plazo. Es la que usamos para repetir un número de teléfono, una frase o una serie rítmica.

Memoria operativa o de trabajo

Almacenamiento y manipulación temporal de la información para la realización de tareas cognitivas complejas. Es la que nos permite simultanear tareas, por lo que es crucial para el aprendizaje. Está formado por:

  • Bucle fonológico o articulatorio. Es un almacén fonológico donde se almacena la información verbal y regula el proceso articulatorio. Si vemos una silla, este área traduce la imagen al correspondiente sonido de la palabra. Se emplea cuando leemos en silencio, por ejemplo, y está presente en cualquier tarea relacionada con el lenguaje.
  • Agenda visoespacial. Es el almacén de la información visual y espacial.
  • Ejecutivo central. Es el centro que planifica y organiza la información recibida de los anteriores, y toma decisiones para la ejecución de la tarea cognitiva. Distribuye la atención en función de las tareas a realizar (según la motivación, la habilidad, la importancia de la tarea, etc.) y la ajusta al contexto (estaremos más atentos la primera vez que realicemos una tarea).
  • Almacén episódico. Es la última incorporación al modelo de Baddeley (2000). Permite almacenar temporalmente la información almacenada en un código multimodal, vinculando la información del bucle fonológico y la agenda visoespacial, y de la memoria a largo plazo, a una representación episódica unitaria.

¿Qué áreas del cerebro se activan?

La información se registra a través de los receptores sensoriales, por lo que el primer almacenaje se realiza en la memoria sensorial, en las correspondientes áreas sensitivas (la visual en el lóbulo occipital, la táctil en el lóbulo parietal, la auditiva, olfativa y gustativa en el lóbulo temporal). Tras esto, la información que es relevante, a la que prestamos atención y, por tanto, de la que somos conscientes, pasa a la memoria a corto plazo, donde permanece desde segundos a minutos. La información verbal se almacena en el hemisferio izquierdo, en las zonas parietoccipitofrontales correspondientes con el área de Broca y de Wernicke (bucle fonoarticulatorio). Mientras que la información visoespacial se almacena en su homólogo en el hemisferio derecho (agenda visoespacial). si la información es requerida para una tarea cognitiva, estamos empleando la memoria de trabajo, por lo que el ejecutivo central, localizado en la corteza prefrontal dorsolateral, se conecta con el bucle fonológico y con la agenda visoespacial.

Áreas cerebrales implicadas en la memoria a corto plazo

La memoria a largo plazo está muy vinculada al sistema límbico, el regulador de las emociones. Cuando se produce una conexión con este sistema, es cuando se consolida la información.

La memoria semántica, dentro de la explícita, se localiza en el área occipitotemporal, habiendo especialización por hemisferios: el izquierdo almacena las palabras de concepto concreto y en el hemisferio derecho, las palabras abstractas. En cuanto a la otra memoria declarativa, la episódica, se almacena y regula en las áreas temporales corticales y subcorticales (amígdala e hipocampo).

Áreas cerebrales partícipes en la memoria a largo plazo

La memoria no declarativa o implícita se localiza en diferentes áreas. El priming, por su vinculación con la memoria de trabajo, implica la activación del corteza prefrontal. La memoria procedimental, debido a su relación con las destrezas motoras, se localiza en la corteza motora (lóbulo frontal) y en los ganglios basales y cerebelo (automatizando los patrones). En cuanto al condicionamiento clásico y la memoria emocional, están vinculadas al sistema límbico, activando la amígdala.

¿Cómo trabajar la memoria?

La mayoría de las tareas para trabajar concretamente la memoria, estimulan la de corto plazo. Es importante analizar qué tipo de memoria sensorial solemos trabajar para no dejar ninguna por estimular. La memoria visual y la auditiva influyen directamente en el lenguaje, de ahí su gran importancia; a pesar de eso, se suele fomentar mucho más la visual. La memoria háptica o táctil puede derivar en la memoria procedimental, sin embargo, se estimula poco. Y por último, la memoria gustativa y olfativa están íntimamente ligada a la memoria emocional. Cuanta más información multimodal tengamos del estímulo, mejor será la codificación y, por tanto, la adquisición del concepto. Trabajar todas las modalidades, aumentará nuestra capacidad para almacenar información y, por tanto, para mejorar la memoria a largo plazo. Además, para mejorarla, es imprescindible trabajar la atención.

MEMORIA CORTO PLAZO

  • Memoria visual: Juegos tipo memory cards, repetir patrones de colores (tipo Simon), recordar una lista de palabras, visualizar varias veces una imagen y detectar qué ha cambiado, puzzles, etc. Cualquier tarea que requiera la visualización de imágenes y su posterior recordatorio.
  • Memoria auditiva: juego como el baúl de las palabras (un miembro del grupo dice una palabra, el siguiente la repite y añade otra, el siguiente dice las dos y añade otra, etc. ) o patrones rítmicos o musicales (repetir la melodía o el ritmo que se ha oído previamente).
  • Memoria háptica: patrones rítmicos corporales (igual que para trabajar la memoria auditiva pero utilizando el cuerpo como instrumento rítmico: palmadas, chasquidos…) o memorizar una coreografía.
  • Memorias gustativa y memoria olfativa: recordar un sabor o un olor concreto dentro de una variedad, por ejemplo, decir cuál es el más amargo degustando cada prueba una única vez.

Memoria de trabajo. Cualquier actividad que fomente la memoria sensorial o de corto plazo ayudará a mejorar la memoria de trabajo. Sin embargo toman especial relevancia la memoria verbal, por su relación con el lenguaje, y la memoria numérica por su implicación en el cálculo. Recordar la lista de la compra en un juego simbólico o el número de teléfono puede mejorar este tipo de memoria.

MEMORIA A LARGO PLAZO

  • Memoria procedimental. Esta memoria implícita es la encargada de las destrezas y se activa por repetición, es decir, para aprender a escribir, hay que escribir y practicar, para aprender a montar en bicicleta hay que hacer lo propio.
  • Memoria declarativa o explícita (semántica y episódica). Esta es a la que comúnmente nos referimos como memoria cuando hablamos de aprendizaje o de ámbito escolar. Para mejorar este tipo de memoria son imprescindible los mapas mentales y organizadores gráficos (esquemas, líneas del tiempo, etc. ). La información que se consolida es la que está clasificada y estructurada en nuestra cabeza y, por tanto, se ha ampliado la complejidad de la información al relacionarla con otros conceptos. El buen rendimiento de la memoria no depende de las veces que se repita la información, sino de la mayor profundidad de los análisis, para ello son imprescindibles los repasos.

Bibliografía

  • Baddeley, A. (2000). The episodic buffer: a new componet of working memory? Trends in Cognitive Science, 4(11), 417–423.
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  • Gazzaniga, M. S. (Ed.). (2004). The cognitive neurosciences III. MIT Press.
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